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3.9.09
#3
Sé que me sigues, que me observas si me descuido agazapada tras el rastro de mi sombra, en los suspiros de mi mente, lista para saltar. Y yo no siempre encuentro como esquivarte. Lanzas la piedra y escondes la intención. Pero ya no pienso hacerte caso, ni escucharte ni mirarte de reojo. Sigue intentando acorralarme porque ya peleé en todas tus batallas y yo misma construí tus armas para este duelo. Cuando estés dispuesta a firmar mis condiciones volveré a mirar hacia atrás. Pero por ahora prefiero regalarte mi canción. La de quien fui y quería ser quien soy, la de los gatos aullando al cielo equivocado, subidos a los tejados para tener más cerca el cielo.
13.8.09
#2
Los días si ti no existen. Cesa el tic tac de los relojes, el mundo frena su movimiento y el tiempo detiene su incesante discurrir para cobijarse conmigo bajo el manto de la nostalgia.
Y todo porque tú no estás. Porque sin ti los días son sólo espacios en blanco entre dos versos que me recuerdan el sonido de tu voz.
Y todo porque tú no estás. Porque sin ti los días son sólo espacios en blanco entre dos versos que me recuerdan el sonido de tu voz.
17.7.09
baldosa amarilla #1
Intenté decirte con palabras lo que me gritaba el corazón. Mas no lo escuchaste. Traté de expresar con una mirada aquello que me quemaba cuando cerraba los ojos y sólo sentía, pero me hundí en el profundo océano en el que pretendía navegar. Abrí mi pecho por la mitad invitándote a entrar en mí, a formar parte de cada gota de sangre que sin tu calor no recorría mis venas, pero me dejaste desangrar sin comprender el motivo. Y yo, arrastrada por la fuerza de ese amor que nunca llegaste a adivinar, me convertí en tu voz, en tu aire, en la estrella que brillaba en tu ventana en incluso en el suelo por el que caminabas. Nunca alcanzaste a verme. Ahora que desistí de mi empeño por brillar entre tu oscuridad, cuando por fin me levanto de mi letargo y descubro que existen quienes sí escucharon mis súplicas, notas mi ausencia. Pero ya me fui hace mucho tiempo, antes incluso de ser consciente de mi partida, ya no estaba contigo. No me pidas amor porque ya te lo regalé una vez, no persigas a mi corazón porque ya se encerró contigo y lo dejaste marchar. Si alguna vez llegaste a intuirme sabrás que nunca más voy a volver.
PD: Es algo que escribí hace mucho tiempo, casi una vida, pero es una parte importante de lo que hoy soy, por eso ahí arranca mi camino.
PD: Es algo que escribí hace mucho tiempo, casi una vida, pero es una parte importante de lo que hoy soy, por eso ahí arranca mi camino.
Con zapatos rojos
Aunque no soy muy aficionada a explicar las entradas, en este caso era necesario. Porque hoy me siento como Dorothy, con mis zapatos rojos brillando bajo el sol, frente a un camino de baldosas amarillas que no sé a dónde me lleva. Ni siquera sé que habrá al final, pero sé que es allí donde debo estar. Y sé que éste es el camino que he elegido, por eso quiero ir construyéndolo despacio. Cada baldosa amarilla estaré un pasito más cerca de lo que sea que me depare mi destino. Quizá haya otras baldosas, de otros colores, que me indiquen caminos diferentes. Puede que lleguen al mismo final, o que no, pero sabré que no son mi camino.
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